Enfermedades Autoinmunes
|
El sistema inmune es capaz de responder a una gran variedades antígenos diferentes, debido al amplio repertorio de especificidades que ponen sus células B y T. Sin embargo, y como consecuencia de que la generación de dicho repertorio es aleatoria, es posible que muchos de los linfocitos T o B producidos por el organismo reconozcan componentes propios. Estas células se encuentran normalmente controladas por distintos mecanismos, que aseguran, de este modo, la tolerancia a lo propio. Pero ocasionalmente, alguna célula B o T específica para un antígeno propio puede escapar a estos mecanismos generadores de tolerancia y atacar a los tejidos propios donde se localice el antígeno para el que es específica, dando lugar a una patología de tipo autoinmune. Los componentes de la inmunidad innata son en general autotolerantes de manera igualmente innata, por lo que solo participan en las reacciones autoinmunes sison invocados por los linfocitos T o las células inmunoglobulinas. La autoinmunidad no debe ser considerada como un fallo general en los mecanismos generadores de tolerancia, sino como fallos puntuales en dichos mecanismos frente a ciertos antígenos propios, en ciertos individuos. La autoinmunidad es la falta de respuesta inmune adaptativa a los antígenos propios (antígenos). La autoinmunidad es la ruptura de la autotolerancia por diversas causas aún no bien conocidas, aunque se han apuntado distintas posibilidades, como infecciones o simplemente reacciones cruzadas duarnte respuestas inmunes “correctas”. Además de estos factores ambientales, existen factores genéticos asociados.( Las enfermedades autoinmunes pueden clasificarse en organo-específicas y no organo-específicas, dependiendo del autoantígeno primario (localizado en cierto órgano o ubicuo, respectivamente)
RELACIÓN DE ENFERMEDADES AUTOINMUNES:
El tratamiento de enfermedades autoinmunes debería ser específico, dependiendo del mecanismo patogénico. Sin embargo, debido a que la mayor parte de estas enfermedades desembocan en reacciones de inflamación (con el consiguiente daño tisular) los tratamientos antiinflamatorios son muy utilizados, y de hecho las enfermedades reumáticas son tratadas con drogas de este tipo. Las terapias inmunosupresoras tambien son frecuentes pero debido a los importantes riesgos que conllevan, su uso ha sido restringido al tratamiento de enfermedades donde peligra la vida del paciente (por ejemplo, el lupus eritematoso sistémico). También se han ensayado con éxito terapias experimentales basadas en la vacunación con clones T específicos para el autoantígeno. Algunas enfermedades órgano-específicas se tratan supliendo el defecto o exceso metabólicos: insulina en la diabetes, tiroxina en la atrofia tiroidea, antitiroideos en la enfermedad de Graves, etc.
|